Archive for 03/24/2010




El obispo irlandés John Magee, que desempeñó labores como secretario privado de tres papas, es el último alto cargo de la Iglesia católica en perder su puesto por el escándalo de los abusos sexuales que ha sacudido a Irlanda. Magee renunció a su cargo hace un año tras un informe de la Iglesia en el que se criticó la forma en que condujo los casos de abusos sexuales de dos sacerdotes pedófilos en la diócesis de Cloyne, en el sur de Irlanda. Su renuncia fue aceptada ayer por el Papa.

El informe, elaborado en marzo del 2009, era devastador. Entre otras cosas indicaba que «no existen pruebas de que los riesgos fueran debidamente identificados o gestionados, con lo cual se expuso a los jóvenes a un mayor daño». El informe también indicaba que las autoridades eclesiásticas locales no habían logrado limitar el acceso a menores de aquellos que habían sido denunciados por abusos sexuales con anterioridad. Entre los años cincuenta y ochenta se cometieron miles de abusos.


Vergüenza y remordimiento

Un breve comunicado del Vaticano decía ayer que «Su Santidad el papa Benedicto XVI ha aceptado la dimisión del reverendo John Magee, obispo de Cloyne». Su renuncia sigue a la publicación el fin de semana de una carta pastoral del Papa dirigida a la Iglesia de Irlanda, en la que el Pontífice manifestó «la vergüenza y el remordimiento» de toda la Iglesia, y condenó a las autoridades eclesiásticas de ese país por su pasividad ante las denuncias de pederastia.


Pide disculpas

Tras la aceptación de su renuncia por el Papa, Magee ofreció sus «sinceras disculpas» por sus acciones, y pidió perdón a las víctimas de los abusos. «Quiero ofrecer una vez más mi más sinceras disculpas a cualquier persona que haya sufrido abusos por un sacerdote de la diócesis de Cloyne durante mi tiempo como obispo o en cualquier momento», dijo Magee.

El cardenal Sean Brady, máximo cargo de la Iglesia de Irlanda, agregó que, en sus pensamientos «se encuentran aquellos que han sufrido abusos por parte del clero y todos aquellos que se sienten enojados y defraudados por la respuesta a menudo insuficiente ofrecida por la jerarquía eclesiástica». El propio cardenal Brady ha sido acusado de encubrir abusos sexuales.

Otros dos obispos de Irlanda han ofrecido su renuncia en relación con la investigación sobre abusos de menores en Dublín.

Netanyahu, que la pasada noche mantuvo una reunión a puerta cerrada con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca de la que apenas ha trascendido nada, mantenía hoy conversaciones con funcionarios estadounidenses, incluido el enviado especial para Oriente Medio, George Mitchell, informó el Gobierno estadounidense.

“Las conversaciones se continúan desarrollando”, indicó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, en su rueda de prensa diaria.

Gibbs rechazó hoy dar detalles acerca del contenido de la reunión entre Netanyahu y Obama, sobre la que la Casa Blanca ni siquiera ha distribuido, contrariamente al protocolo, una foto oficial.

Tan sólo se limitó a indicar que “el presidente pidió al primer ministro que diera pasos para crear confianza y poder retomar las conversaciones de proximidad, de modo que se puedan lograr progresos para una paz completa”.

“Hay áreas de acuerdo y áreas de desacuerdo”, explicó el portavoz, que basó su rechazo a dar más detalles en que las conversaciones entre los dos Gobiernos aún no han concluido.

Gibbs también defendió la decisión de mantener el encuentro de los dos líderes completamente alejado de la prensa. Además de la distribución de fotografías oficiales, es costumbre que se permita el acceso de los periodistas o bien al principio o bien al final de una reunión entre Obama y los mandatarios extranjeros para que los medios capten sus saludos.

“Puede tomarles de sorpresa, pero no todo lo que hace el presidente es para el consumo de las cámaras y de la prensa”, declaró el portavoz, que se limitó a calificar la conversación de “honesta y directa”.

El encuentro comenzó con una bilateral de una hora y media entre el presidente y el primer ministro, tras la cual Obama se retiró a la zona residencial de la Casa Blanca y Netanyahu se quedó en la sala Roosevelt del ala Este en consultas con sus asesores.

A petición del primer ministro, Obama regresó de nuevo al Despacho Oval cerca de noventa minutos después, para una nueva conversación entre los dos mandatarios de cuarenta minutos hasta que Netanyahu abandonó la Casa Blanca, a la 01.00 GMT de hoy.

Altos funcionarios de ambas partes siguieron sus conversaciones hasta pasada la medianoche, según confirmó Gibbs.

Las relaciones entre EE.UU. e Israel atraviesan por un momento de tensión desde hace dos semanas, cuando Israel anunció la construcción de 1.600 nuevas viviendas en el territorio ocupado de Jerusalén este.

La pasada noche, mientras comenzaba la reunión entre los dos líderes, la municipalidad de Jerusalén anunció la construcción de otros veinte apartamentos en un barrio árabe.

En este sentido, Gibbs indicó que el Gobierno de Estados Unidos busca “aclaraciones” sobre esa nueva construcción.

El lunes, en un discurso en la reunión anual del principal lobby judío en Washington, AIPAC, Netanyahu sostuvo que mantendrá la construcción de viviendas en esa ciudad, pues “Jerusalén no es un asentamiento. Es nuestra capital”.

Washington quiere que Israel se comprometa a suspender la expansión de sus asentamientos en Jerusalén este y que acepte la inclusión de todos los asuntos pendientes, incluido el estatus final de esa ciudad y los refugiados palestinos, en las conversaciones de proximidad.

El portavoz del Departamento de Estado de EE.UU., Mark Toner, indicó que durante la visita de Netanyahu “Estados Unidos ha dejado claro que busca pasos que aumenten la confianza y demuestren el compromiso con el proceso”.

El primer ministro israelí se reunió el lunes, a puerta cerrada en ambas ocasiones, con la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, y con el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden. EFE